GNOSIS

EXPERIENCIAS

   LA VERDAD ES MAS PODEROSA QUE CUALQUIER ARMA DE DESTRUCCIÓN MASIVA.  Ghandi  
 
1 MUERTE DEL EGO DE

 LA  PENA AJENA

 

 
 

2 MUERTE DEL EGO DE 

   FALSO SENTIMIENTO DEL HONOR

 

 
 

3 MUERTE DEL EGO DE

 MIEDO A DAR MALA  IMAGEN

 

 

 

4 MUERTE DEL EGO DE  

  MIEDO A LAS CONSECUENCIAS  

 

 
 

5 MUERTE DEL EGO DE

  MIEDO A LA SOLEDAD

 

 
 

6 MUERTE DEL EGO DE

MIEDO AL MIEDO

 

 
 

7 MUERTE DEL EGO DE

    LOS  C E L O S

 

 
 

8 MUERTE DEL EGO DE

   LA ENVIDIA

 

 
 

9 MUERTE DEL EGO DE

 LA S U M I S I O N

 

 
 

10 MUERTE DEL EGO DE

LA VANIDAD  HERIDA

 

 
 

11 MUERTE DEL EGO DE

 LA CRISIS   EMOCIONAL

 

 
 

12 MUERTE DEL EGO DE

UNA FACETA LUJURIOSA

 

 
 13  MUERTE DEL EGO DE UNA      PRESENCIA  LUJURIOSA  
    

14 MUERTE DEL EGO DE

 AUTOREPROCHE EN EL

 RESENTIMIENTO

 

 
 

15  I N I C I A C I O N E S

  PRIMERA PRUEBA DE       LOS CUATRO ELEMENTOS

 

 
 

16 MUERTE DEL EGO

LA LUJURIA A TRAVÉS DE LA IMAGEN

 

 
 

17 MUERTE DEL  EGO

DEL HALAGO Y LA FALSA MODESTIA

 

 
 

18 MUERTE DEL EGO

MIEDO A QUEDAR EN FEO

 

 
 

19 MUERTE DEL EGO

EN EL RECUERDO DE UNA PENA

 

 
20 MUERTE DEL  EGO  

OTRA FACETA DE CELOS

 
 

      21 MUERTE DEL  EGO

    INGRATITUD AJENA

 

 
    

   22 MUERTE DEL  EGO

  UNA FACETA LASCIVA

 

 
    23 MUERTE DEL  EGO

   SENTIMIENTO DE       

    AUTOLASTIMA

 

 
  24 MUERTE DEL  EGO

   ACTO NUPCIAL DE LA

     COBRA DORADA

CONTINUA..........

  25 MUERTE DEL  EGO

     DE LA LUJURIA

      MORBOSA DE LA

      T R A G E D I A

 

 

 
  

  26 MUERTE DEL  EGO

       LIBERAR A LA     

       VIRGEN NEGRA

 

 
   

  27 MUERTE DEL  EGO

     DEL REGISTRO

    ANCESTRO DE LOS

 ARCHIVOS AKASICOS 

 

 
 

   28 MUERTE DEL  EGO

     DE UNA FACETA

   DE LA ENVIDIA EN LA

        I N F A N C I A

   

 
    29 MUERTE DEL  EGO

   LA MAMA OCA O LA

        MADRE  GANSO

 

 
 

  30 MUERTE DEL  EGO

           MIEDO A MI

           DEBILIDAD

     

 
 

   31 MUERTE DEL  EGO

       LAS DISTINTAS

     CARAS DE LA IRA

 

 
   32 MUERTE DEL  EGO

    FRUSTRACIÓN CON

    LA IRA

 

 
   33 MUERTE DEL  EGO

   LA INCERTIDUMBRE

   Y LA DUDA

 

 
    34 MUERTE DEL  EGO

     PENA A HERIR  LOS

 SENTIMIENTOS AJENOS 

 

 
   35 MUERTE DEL  EGO

         L E V I A T A N

      PRIMERA PARTE

    

 
   36 MUERTE DEL  EGO

    L E V I A T A N

   SEGUNDA PARTE

 

 
  37 MUERTE DEL  EGO

       LA IRA Y LA

    SUSCEPTIBILIDAD

    PRIMERA PARTE

 

  38 MUERTE DEL  EGO

       LA IRA Y LA

    SUSCEPTIBILIDAD

    SEGUNDA PARTE

 

 
  39 MUERTE DEL  EGO

       LA IRA Y LA

    SUSCEPTIBILIDAD

    TERCERA  PARTE

 

 
   VOLVER A LA

   P R I N C I P A L

 

 

             

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                 

 

                                                                   

                                 

MUERTE DEL EGO EN LA FACETA DE LA CRISIS EMOCIONAL

 

     La principal virtud de aquel que desea llegar a convivir con la Luz del Creador es la paciencia. Y aunque en  esta narración no hablemos en pleno contexto de esta virtud,  si que suele estar presente en todas la lecciones que nos ofrecen los Maestros. A ellos les damos las gracias por atendernos con solicitud en el “A, B, C” de nuestro camino espiritual.

    El tiempo esa sustancia intangible que se escurre de nuestros dedos, como si de agua se tratara nos marca un ritmo existencial determinado, y de ser afortunados en el legado del tesoro de la paciencia hacia los demás y hacia nosotros mismos ponemos a nuestro alcance el desarrollo de la compasión. Sentimiento este poderoso pero sabiéndolo crear y mesurar…      

   Con el corazón abierto a esta nueva entrega de información recibida en la fragua encendida de Vulcano donde el hombre es momentáneamente arquitecto de la vida,  se nos presentó una mujer. Su aspecto sosegado e indiferente ofrecía cierto aire de indefensión. La imagen humana mantenía sus ojos abiertos, pero no mostraba afecto alguno. Estaban vacíos de poder.

    La Maestría de la Diosa nos acompañaba en esa situación inquietante,  y nos indicó que lo más adecuado era mostrarse ante ella, y llamarla por su nombre. “Crisis” fue la denominación utilizada,  y el sonido ondulante de nuestra voz contundente pareció darle vida.  Su reacción convertida en  conflicto provocó que se levantara con  furia. Parecía que en su rostro se almacenaba la locura. Sus ojos, en esta ocasión, miraban desorbitados. Eran movidos más por el instinto que por la razón. Y en verdad,  su violencia se perdía en el extremo y fuera de contexto,  no se distinguía la sensatez de la razón. No la había.

 Dedujimos con facilidad que la mujer se sentía amenazada, ya que,  extrajo con una agilidad asombrosa nueve cuchillos,  cuatro en cada mano, abiertos como si fueran abanicos, y el último  lo albergaba en la cinta que recogía los cabellos de su cabeza. Miraba de forma astuta y su cuerpo adoptó una contorsión curiosa en pose de ataque. Su intención se juzgaba  clara, no pretendía  atacar a la Madre, sino a nosotros que sabíamos su nombre. En ese instante la Divina, con suma destreza, nos acogió en su seno y nos introdujo dentro de si,   y  la furia de la mujer-crisis llevada por el impulso de la acción no pudo reprimir el ataque hacía Ella.

Roma talla en sarcófago museo Vaticano.

    La Madre, escudo de amor,  y antídoto de muchos más males de los reconocidos, emitió un calor sobrehumano y los cuchillos que osaban dañarla se deshicieron. La crisis se vio de repente desprovista de sus armas,  y la Madre nos dijo… 

 “No deseo ni que la eliminéis;  ni yo quiero eliminarla sino más bien aspiro a su metamorfosis. En ocasiones,  las crisis son necesarias para que se produzca la elevación,  siempre y cuando no sea ella misma la que provoque  la destrucción de la esencia”.

 Y pensativa añadió…

 “La voy a convertir en un cordero blanco,  pequeño y puro”.

 Nos sacó de su interior, y con un gesto de amor infinito nos volvió a hablar…

 “Llevadlo ahora al establo y vigilad que no se convierta en un carnero”.

 Cuando aparece un fundamento negativo en nuestra vida, se debe preparar el momento para hacerle frente, de lo contrario parece crecer en el goce de darnos alcance en los instantes más complicados de nuestra existencia.

 De aquello que huyes; no lo tendrás de almuerzo alguna mañana, sino que  habrá sido la semilla que dio lugar al fruto de la comida de toda tu vida. 

 

 

 

 

 

 

Grabación nº A1703 10/2008

 

   Esta vivencia  puede ser divulgada por Amor a la Humanidad pero con la condición,  de hacer un uso correcto, y  no sacar beneficio económico  por ello.

Correo Electrónico yeshua9999@yahoo.es  

 

                                                                                                   Siguiente..>>>>>