GNOSIS EXPERIENCIAS

 LA VERDADERA SABIDURÍA ESTA EN RECONOCER LA PROPIA IGNORANCIA. SÓCRATES

 
1 MUERTE DEL EGO DE

 LA  PENA AJENA

 

 
 

2 MUERTE DEL EGO DE 

   FALSO SENTIMIENTO DEL HONOR

 

 
 

3 MUERTE DEL EGO DE

 MIEDO A DAR MALA  IMAGEN

 

 

 

4 MUERTE DEL EGO DE  

  MIEDO A LAS CONSECUENCIAS  

 

 
 

5 MUERTE DEL EGO DE

  MIEDO A LA SOLEDAD

 

 
 

6 MUERTE DEL EGO DE

MIEDO AL MIEDO

 

 
 

7 MUERTE DEL EGO DE

    LOS  C E L O S

 

 
 

8 MUERTE DEL EGO DE

   LA ENVIDIA

 

 
 

9 MUERTE DEL EGO DE

 LA S U M I S I O N

 

 
 

10 MUERTE DEL EGO DE

LA VANIDAD  HERIDA

 

 
 

11 MUERTE DEL EGO DE

 LA CRISIS   EMOCIONAL

 

 
 

12 MUERTE DEL EGO DE

UNA FACETA LUJURIOSA

 

 
 13  MUERTE DEL EGO DE UNA      PRESENCIA  LUJURIOSA  
    

14 MUERTE DEL EGO DE

 AUTOREPROCHE EN EL

 RESENTIMIENTO

 

 
 

15  I N I C I A C I O N E S

  PRIMERA PRUEBA DE       LOS CUATRO ELEMENTOS

 

 
 

16 MUERTE DEL EGO

LA LUJURIA A TRAVÉS DE LA IMAGEN

 

 
 

17 MUERTE DEL  EGO

DEL HALAGO Y LA FALSA MODESTIA

 

 
 

18 MUERTE DEL EGO

MIEDO A QUEDAR EN FEO

 

 
 

19 MUERTE DEL EGO

EN EL RECUERDO DE UNA PENA

 

 
20 MUERTE DEL  EGO  

OTRA FACETA DE CELOS

 
 

      21 MUERTE DEL  EGO

    INGRATITUD AJENA

 

 
    

   22 MUERTE DEL  EGO

  UNA FACETA LASCIVA

 

 
    23 MUERTE DEL  EGO

   SENTIMIENTO DE       

    AUTOLASTIMA

 

 
  24 MUERTE DEL  EGO

   ACTO NUPCIAL DE LA

     COBRA DORADA

CONTINUA..........

  25 MUERTE DEL  EGO

     DE LA LUJURIA

      MORBOSA DE LA

      T R A G E D I A

 

 

 
  

  26 MUERTE DEL  EGO

       LIBERAR A LA     

       VIRGEN NEGRA

 

 
   

  27 MUERTE DEL  EGO

     DEL REGISTRO

    ANCESTRO DE LOS

 ARCHIVOS AKASICOS 

 

 
 

   28 MUERTE DEL  EGO

     DE UNA FACETA

   DE LA ENVIDIA EN LA

        I N F A N C I A

   

 
    29 MUERTE DEL  EGO

   LA MAMA OCA O LA

        MADRE  GANSO

 

 
 

  30 MUERTE DEL  EGO

           MIEDO A MI

           DEBILIDAD

     

 
 

   31 MUERTE DEL  EGO

       LAS DISTINTAS

     CARAS DE LA IRA

 

 
   32 MUERTE DEL  EGO

    FRUSTRACIÓN CON

    LA IRA

 

 
   33 MUERTE DEL  EGO

   LA INCERTIDUMBRE

   Y LA DUDA

 

 
    34 MUERTE DEL  EGO

     PENA A HERIR  LOS

 SENTIMIENTOS AJENOS 

 

 
   35 MUERTE DEL  EGO

         L E V I A T A N

      PRIMERA PARTE

    

 
   36 MUERTE DEL  EGO

    L E V I A T A N

   SEGUNDA PARTE

 

 
  37 MUERTE DEL  EGO

       LA IRA Y LA

    SUSCEPTIBILIDAD

    PRIMERA PARTE

 

  38 MUERTE DEL  EGO

       LA IRA Y LA

    SUSCEPTIBILIDAD

    SEGUNDA PARTE

 

 
  39 MUERTE DEL  EGO

       LA IRA Y LA

    SUSCEPTIBILIDAD

    TERCERA  PARTE

 

 
   VOLVER A LA

   P R I N C I P A L

 

 
   

 

 

 

 

 

                                            

                                                        

 

 

      

MUERTE DE UN EGO DE JESÚS EN UNA  PRESENCIA LUJURIOSA

 

   A menudo las palabras y los pensamientos negativos se muestran de una forma tan engañosa,  que caemos en el error de no desafiarlos; pensando que forman parte de la felicidad o del bien, sin embargo,  con ellos alimentamos a una falaz emoción, que apoyada por nuestra mente, al  considérala como  buena; obliga a la conciencia a alejarse, a esperar otro tiempo y modo de  despertar.

   La percepción de las experiencias astrales son de discernimiento ajeno a la lógica que impera en el mundo tangible o físico, por ello, mi existencia en esos momentos era de observadora. Narro porque pude verlo, pero los únicos presentes eran  la Madre Divina y Jesús.                     Fachada Catedral de León.        

 Ante ellos vi un gran fuego y un grupo de imágenes danzaban. Centré mi visión para distinguir las formas que ofrecían las llamas y las sombras. El sobresalto me guió hacía la comprensión de un  potencial opuesto al de la Luz. Creí ver que se encontraban ante Lucifer. La sabiduría Omnipotente condujo mis perturbaciones a  la serenidad, no era el diablo quien organizaba el ritual,  sino un  hombre desnudo que tenía cubierto el rostro con una máscara del macho cabrio.

    Junto a él, en el mismo círculo, rodeando el fuego se encontraban doce doncellas sin atuendo, de bellas figuras, de rostros agraciados y sus cabellos dorados creaban ondas de pasión en el sentir masculino. El hombre que mantenía su pene en erección constante,  las iba poseyendo, una a una de manera exuberante y  derramando su líquido seminal por doquier. Las mujeres bailaban con sus ojos puestos en él,  y él en el de ellas,  hipnotizados por la lujuria, de tal forma que todos eran ajenos a la presencia de la Madre… extraños a cualquier mirada.

     La Divina Diosa con sus atributos de batalla hizo  que el baile cesara y creado el silencio preguntó a las mujeres…

 “Naturalezas de emoción, sed practicantes de la compasión y decidme ¿Cuál es vuestro deseo?”

 No se midió palabra alguna, pero en ese mismo instante se crearon dos grupos, las seis primeras escogieron la protección que ofrecía la Madre,  las otras seis siguieron bailando al son de alguna inexistente canción.   

   Las damas protegidas las puso detrás de si,  y las cubrió con su velo para que su desnudez no resultara ser nunca más un agravio.

 El hombre pretendió defender a sus féminas creyendo que se las robaba y se enfrentó a la Madre con sus cuernos, pero Ésta le quitó de la cabeza su máscara. Fue entonces, cuando el hombre reconoció su naturaleza y desnudez. Su cara escenificó una expresión tan atormentada, que Kali entendió que ese ser entraba en un campo de iluminación en el encuentro consigo mismo; estaba comprobando en la piel de su conciencia el dolo de sus acciones ante  esa forma tan egoísta de pensar y actuar. Y Ella le preguntó…

 “¿Eres conciente de lo que estabas creando?”

 Y él le contestó… 

“No, creí que era lo que se esperaba de mi.”

 Al ver como se desarrollaban las circunstancias las otras seis mujeres, las que prescindieron del apoyo de su  Irradiación pidieron clemencia, pero la Madre no las albergó bajo su mismo manto, tan sólo les ofreció dos opciones; podían  ascender hacia la luz del cosmos, o descender hacía las tinieblas. Tres  de ellas se convirtieron en un halo luminoso y las otras tres se sumergieron en los infiernos.

 A continuación volvió a hablar con el hombre y le dijo…

 “Ahora voy a purificar tu cuerpo, tu pensamiento, tu vibración y tu energía, del mismo modo que te invito a seguir por los mismos pasos que estás iniciando”

  La Madre tomó la cabeza del macho cabrio y con el mismo fuego que estaba encendido la quemó. El hombre impoluto  se fundió en  fuego de la creación para regresar de donde vino, con el corazón más lleno de generosidad, disciplina ética, progreso en la consecución de la meta espiritual y sobre todo, despierto para no caer en lo posible en el mismo  estado de conciencia.  

   Y la Madre como en un susurro le dijo a Jesús…

“¿Has entendido todo lo vivido? ¿Verdad Hijo? …”

 Y prosiguió su verbo…

Imagen Catedral de León.

 “Cinco de las mujeres que escogieron venir a la vera de la  Luz del Maestro son cinco de tus virtudes y la otra es un don. Rescatadas todas ellas volverán a tu  cuerpo”

 Y como pequeñas criaturas aladas entraron en Jesús por distintas partes de su organismo, las virtudes buscaron su espacio…Espacio para poder dar su energía a ese don que ahora tiene que nacer.

Grabación nº A1704

                                          

Esta vivencia  puede ser divulgada por Amor a la Humanidad pero con la condición,  de hacer un uso correcto, y de no sacar beneficio económico  por ello.

 

Correo Electrónico de Jesús y Montse yeshua9999@yahoo.es   

 

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QUIEN VE HACIA FUERA SUEÑA; QUIEN VE HACIA DENTRO DESPIERTA. CARL YOUNG

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

       

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