GNOSIS EXPERIENCIAS

LA VERDAD ADVIENE A NOSOTROS CUANDO EL EGO HA MUERTO. (Pistis Sophia, S.A.W.)

 

1 MUERTE DEL EGO DE

 LA  PENA AJENA

 

 
 

2 MUERTE DEL EGO DE 

   FALSO SENTIMIENTO DEL HONOR

 

 
 

3 MUERTE DEL EGO DE

 MIEDO A DAR MALA  IMAGEN

 

 

 

4 MUERTE DEL EGO DE  

  MIEDO A LAS CONSECUENCIAS  

 

 
 

5 MUERTE DEL EGO DE

  MIEDO A LA SOLEDAD

 

 
 

6 MUERTE DEL EGO DE

MIEDO AL MIEDO

 

 
 

7 MUERTE DEL EGO DE

    LOS  C E L O S

 

 
 

8 MUERTE DEL EGO DE

   LA ENVIDIA

 

 
 

9 MUERTE DEL EGO DE

 LA S U M I S I O N

 

 
 

10 MUERTE DEL EGO DE

LA VANIDAD  HERIDA

 

 
 

11 MUERTE DEL EGO DE

 LA CRISIS   EMOCIONAL

 

 
 

12 MUERTE DEL EGO DE

UNA FACETA LUJURIOSA

 

 
 13  MUERTE DEL EGO DE UNA      PRESENCIA  LUJURIOSA  
    

14 MUERTE DEL EGO DE

 AUTOREPROCHE EN EL

 RESENTIMIENTO

 

 
 

15  I N I C I A C I O N E S

  PRIMERA PRUEBA DE       LOS CUATRO ELEMENTOS

 

 
 

16 MUERTE DEL EGO

LA LUJURIA A TRAVÉS DE LA IMAGEN

 

 
 

17 MUERTE DEL  EGO

DEL HALAGO Y LA FALSA MODESTIA

 

 
 

18 MUERTE DEL EGO

MIEDO A QUEDAR EN FEO

 

 
 

19 MUERTE DEL EGO

EN EL RECUERDO DE UNA PENA

 

 
20 MUERTE DEL  EGO  

OTRA FACETA DE CELOS

 
 

      21 MUERTE DEL  EGO

    INGRATITUD AJENA

 

 
    

   22 MUERTE DEL  EGO

  UNA FACETA LASCIVA

 

 
    23 MUERTE DEL  EGO

   SENTIMIENTO DE       

    AUTOLASTIMA

 

 
  24 MUERTE DEL  EGO

   ACTO NUPCIAL DE LA

     COBRA DORADA

CONTINUA..........

  25 MUERTE DEL  EGO

     DE LA LUJURIA

      MORBOSA DE LA

      T R A G E D I A

 

 

 
  

  26 MUERTE DEL  EGO

       LIBERAR A LA     

       VIRGEN NEGRA

 

 
   

  27 MUERTE DEL  EGO

     DEL REGISTRO

    ANCESTRO DE LOS

 ARCHIVOS AKASICOS 

 

 
 

   28 MUERTE DEL  EGO

     DE UNA FACETA

   DE LA ENVIDIA EN LA

        I N F A N C I A

   

 
    29 MUERTE DEL  EGO

   LA MAMA OCA O LA

        MADRE  GANSO

 

 
 

  30 MUERTE DEL  EGO

           MIEDO A MI

           DEBILIDAD

     

 
 

   31 MUERTE DEL  EGO

       LAS DISTINTAS

     CARAS DE LA IRA

 

 
   32 MUERTE DEL  EGO

    FRUSTRACIÓN CON

    LA IRA

 

 
   33 MUERTE DEL  EGO

   LA INCERTIDUMBRE

   Y LA DUDA

 

 
    34 MUERTE DEL  EGO

     PENA A HERIR  LOS

 SENTIMIENTOS AJENOS 

 

 
   35 MUERTE DEL  EGO

         L E V I A T A N

      PRIMERA PARTE

    

 
   36 MUERTE DEL  EGO

    L E V I A T A N

   SEGUNDA PARTE

 

 
  37 MUERTE DEL  EGO

       LA IRA Y LA

    SUSCEPTIBILIDAD

    PRIMERA PARTE

 

 
  38 MUERTE DEL  EGO

       LA IRA Y LA

    SUSCEPTIBILIDAD

    SEGUNDA PARTE

 

 
  39 MUERTE DEL  EGO

       LA IRA Y LA

    SUSCEPTIBILIDAD

    TERCERA  PARTE

 

 
   VOLVER A LA

   P R I N C I P A L

 

   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

     PRUEBA DE LOS 4 ELEMENTOS, EL AGUA-FUEGO-AIRE-TIERRA

 

                                                           

                                                           Jasón y el Vellocino de Oro.

Hombre conócete a ti mismo y conocerás al universo y a los Dioses que lo componen”. Esta máxima debe ser analizada desde el cuerpo, desde el alma y desde  el espíritu, pues nos aporta la síntesis de los factores  indispensables  para acceder a la sabiduría de los Mundos Superiores.

  El trabajo continuado en la búsqueda de nosotros mismos a partir de la  dual transmutación de la energía,  nos ofreció unas experiencias, en las que, mediante símbolos,  nos aportaron diversas pautas sobre los acontecimientos que se nos presentaban a modo de pruebas,  tanto en el mundo etérico como en el físico.

    Todo partió de una oración alquímica nacida para crear la elevación de la Kundalini.  En  esa  mítica  emoción,  cuando  el  sonido del mantra “I A O” era similar al silbido de la serpiente,  nuestra mente quedó quieta, en un profundo silencio. 

 Realizando el íntimo correr de las energías, nuestros pies se deslizaban sobre un suelo blando, fresco y liso, similar al cosquilleo que produce el césped cuando toca la piel. Sin embargo, al mirar vimos que nos encontrábamos sentados sobre una flor de loto y sus pétalos nos ofrecían  el sustento necesario para sentirnos cobijados. La luminosidad de ese nenúfar, símbolo sagrado de la espiritualidad y de la elocuencia hacía referencia a la inseparable relación con nuestros Maestros,  y como no, nos alentaba a  seguir los pasos del Buda.

 

   A medida que el tiempo transcurría la flor se iba convirtiendo en una vasija, la cual siendo de perfección hermética se llenaba curiosamente de un agua que no parecía proceder de ninguna parte. Ese líquido cristalino cubrió por entero nuestros cuerpos. De él  salían una especie de chispitas refulgentes, como burbujas de luz; era oxígeno dorado.  Allí, después del estupor inicial, al sentir  ese estado de plenitud aguada entendimos que no necesitábamos respirar. Pudimos ser “peces” en ese espacio. Nos definimos en el agua. Éramos ella,  translúcida, ajena al devenir del tiempo… y  lentamente,  el termal se fue yendo.

   Nosotros y la flor conservábamos en la piel gotas dispersas, cuando nuestros cuerpos mojados sintieron el aire. Temblamos  ante el oleaje  gélido de esa corriente. Un frío, duro e impávido vendaval nos amenazaba; luchó con todas sus fuerzas para convertirnos en el mismo hielo que era él. En esos instantes el nenúfar abrió sus pétalos abrazando el sol; habíamos sufrido  una metamorfosis asombrosa, la escarcha que tenía que ser nuestro manto, no nos alcanzó. Éramos largos y estirados brazos de cuarzo blanco que “apirámizados” soportábamos sin dolor  ni muerte la ráfagas  polares, que lo congelaron todo. Todo. El aire siguió su curso y sus soplos perdieron fuerza y rigor, de nuestra piel se disipó la piedra preciosa que nos cubría.  

   La experiencia parecía no encontrar fin, la razón cósmica tomó de nuevo el sentido; volvíamos a  estar sentados en la misma flor, uno frente al otro abrazados con la alianza eterna del respeto. Viviendo esos instantes de regocijo, nos sobresaltó sentir sobre nosotros el tacto del barro,  de la nada empezó a “llover” tierra a gran velocidad, en unos segundos la oscuridad y la húmeda caricia nos explicaba que nos habían sepultado. Pero esa  flor,  reina de los cinco elementos,  nos amparó entre sus pétalos, alargó de nuevo su tallo hacía arriba entre la tierra reblandecida y  nos ofreció de nuevo al astro solar.

 

   Ese lirio Sagrado siendo hijo del fuego y del agua resplandecía con la tersura de sus hojas doradas. Jesús y yo sentíamos la unidad andrógina del Loto en nuestro ser. La abstracta forma Divina de esta haba de Egipto tomaba aspecto concreto en nuestra materia corporal. De repente, una lengua de fuego nos engulló; como en los otros elementos, no tuvimos tiempo de reaccionar, la llama lo estaba  quemando todo y nosotros nos convertimos en ella, porque el fuego no puede quemar al fuego. Todo aquello que se encontraba alrededor parecía abrasado, pero la simbiosis flor-seres  seguía encendida. De forma lenta y moldeada   la última llama  extinguió toda la materia inflamable y al ser concientes de ello, abrimos los ojos de par en par, el verde brillante que nos rodeaba estaba intacto y nosotros, como si nada hubiera sucedido estábamos  sentados en la misma flor. 

   Nos levantamos con cuidado, y nuestra desnudez fue cubierta, los pétalos de loto se transformaron en majestuosos vestidos. Nuestros ropajes de nelumbo recordaban a la imagen del dios egipcio Hapi. Iniciamos un ascenso  ceremonioso por las dos  recién aparecidas  escaleras de caracol. Sus blancos escalones, sostenidos en el vacío de la lógica  y la materia, eran subidos en un orden predeterminado, la de la derecha por los hombres, y la de la izquierda por las mujeres. El tiempo parecía una creación irreal en ese espacio. Las escalinatas aparentaban estar vivas; sus escalones aumentaban en número, de manera que la visión ilusoria se perdía en el infinito.

    A medida que íbamos subiendo la conciencia nos ofrecía otra realidad. Esas escaleras eran duales a la luz, y sobresaltados observamos que al mirar atrás nada existía. Los únicos que poseían validez eran los escalones del presente, no se debatía la posibilidad de regresar sobre nuestros pasos. Fuimos concientes de que el pasado había dejado de existir, y nos postrábamos ante ese provenir sin fin cuya existencia surgía a partir de la nuestra.  

   Los tres tiempos comprendían un solo compás. Uno era la unidad del espíritu, y ese mismo concepto se mantenía en la aparente materia.  Subimos  lo que nos pareció un millar de escalones, y cada vez aparecían más, nos paramos a la vez, y nos fijamos que nuestro ascenso se hacía de forma paralela, cada cual en su escalera pero unidos por una fuerza nueva. Más tranquilos y sin mediar palabra alguna volvimos a mirar hacía atrás, como una necesidad de comprobar lo ascendido y de repente,  la escalinata encaramada apareció ante nuestros

Claustro Las Clarisas Salamanca.

ojos, y a lo lejos llegamos a distinguir a dos seres; parecían impresionados, quizás incluso nos atrevimos a pensar que algo perdidos, cuando al fin, estupefactos, comprobamos que éramos los dos... Nosotros, también  nos hallábamos mucho más allá de donde ahora pisábamos. Comprendimos que nuestros problemas actuales eran paralelos a  los problemas que estaba teniendo la tierra ahora. Era como si fuesen cuestiones que el adolescente tiene que resolver y, que en cierta manera nosotros en estos momentos, desde esa altura de privilegio conseguíamos entenderlos. Estábamos allí solucionado cuestiones de la inexperiencia de nuestro pasado. Todos, incluido el planeta estábamos arreglando las contrariedades que se generaron en la mocedad de nuestros días.

    Mirábamos con afecto a esos cuerpos o partes nuestras que luchaban en su ascenso. En el fondo daba la sensación que, desde el lugar donde nos encontrábamos, nuestras esencias estaban a distancia luz de ellos. Sabíamos como quien ve al niño, que posiblemente errará en muchas de sus sencillas acciones, pero contempladas con ese íntimo amor, como única pauta posible para que el ascenso común, se les permite la condescendencia como fin del aprendizaje global.

Cimborrio de la Catedral de Zamora.

    Los infantes de nuestro ser siguieron subiendo. Presentían la Presencia que nos otorga lo Divino. Sabían como ahora sabemos que cuantas más partes infantiles, por así llamarlas,  se orientasen  más amplio sería  el camino para ascender. Así se representaba ante nosotros, de modo que las brumas que no nos permitían ver más allá se disiparon y eso facilitó a su vez a nuestros niños-hombres.

  Aprendimos además que, para  lo que representaban unas horas para nosotros eran meses para ellos, y lo que resultaba ser un pequeño logro en ese mundo, para ellos era un gran éxito en ese otro. Y si eso le sucedía a nuestras fracciones de evolución, del mismo modo se aplica a nosotros con los Mentores Ascendidos de la Luz.

  Las escaleras  fueron uniéndose en la bóveda celeste como serenos y perfectos ochos. Mecanismos oblicuos de las ciencias secretas para otorgar al iniciado a través de pruebas  el despertar de la conciencia. 

   En el instante que las dos serpentinas se fusionaron fueron ellos, los Guías,  los que nos estaban mirando con el mismo beneplácito que nosotros habíamos concedido a esas otras esencias ascendentes que se esforzaban a llegar al nivel donde descansábamos.

   Consumamos la unión en el fuego de Vulcano del mismo modo que nuestras Partes Espirituales hacían aunque,  su fusión no poseía la misma pasión que nosotros necesitamos para encender el fuego crístico. Ellos lo levantaban con el mínimo pensamiento hacía  el amor sublime. Se unían, eso si como seres andróginos que eran,  por las zonas sagradas, y su pasión de amor era la energía que “no roba”, era fuerza de poder  del Ser dual para el Ser Universal.

   La hermosa experiencia llegaba a su fin, pero antes solicité, de la Madre Divina,  que había permanecido en todo momento, atenta de todos nuestros movimientos, si era posible realizar una consulta. Ella respondió afirmativamente y yo cuestioné…

 

¿Madre si esos cuerpos superiores se crean porque no tenemos más poderes? ¿Más saber hacer?... Y la Madre respondió… 

“Mira hija con el trabajo que se hace a través de lo que estáis haciendo vosotros se abren las puertas de las grandes bibliotecas. 

Para entrar en ese pluralismo enciclopédico se necesitan unas vibraciones, un corazón abierto que vosotros vais alcanzando paulatinamente.  El primer y gran nivel de la  espiritualidad es la fe,  y esa consideración debe ser el integrante global de vuestra vida en común. Camino de gran abono. Camino de entrega.  

Esos libros se encuentran al alcance de vuestras manos. Asumir esas enseñanzas, como si de metáforas se tratara,  son las necesarias lecciones que os comprometéis a entender. Sin embargo, estáis preparados para atender a la responsabilidad íntima que supone el tomarlo, interpretarlo, divulgarlo, eso no os lo podemos dar. Sois vosotros a quien corresponde asumirlo. Pensad en las posibles consecuencias… muchos os trataran de locos, otros os mirarán con pena, otros con envidia y celos, algunos incluso esperaran que seáis como los Dioses para favorecer a su limitada visión egoísta, y no os permitirán caer en el error del aprendizaje. Os juzgarán.

   Guardando el debido silencio y una vez finalizó la Madre le comenté.

 “Pero Madre Jesús lleva muchos años trabajando y deseando esta entrega espiritual…”

 Y la Madre intervino sin dejar que mis cuestionamientos continuaran…

 Nada de lo que os estoy exponiendo tiene que ver con el deseo, se trata de saber si él confía en su propia capacidad.

 El posee la experiencia profunda, pero a veces abandona la paciencia por  el  aceleramiento mental. El posee el dominio de la conducción, el coche,  le han concedido la llave, y  él sabe donde debe colocarla, sin embargo, alberga cierta duda en si mismo y en su posibilidad, pero sólo es  cuestión de tiempo.

 El poder es suyo. Su autoridad no está vinculada en la posibilidad de levantar montañas pero si de moverlas. Toda esta escueta explicación va referida a un aprendizaje de desprendimiento, el del intenso concepto mental de la lógica en el mundo del Espíritu. Estamos ante una enseñanza difícil… el humano debe luchar enérgicamente para poder  desprenderse de  las perturbaciones mentales engañosas,  y a la vez, nos encontramos ante una necesaria  ilustración de camino hacía la naturaleza de los fenómenos divinos”.

  Después de breves instantes de silencio la Madre muerte siguió exponiéndonos sus sabios discernimientos…

 “Escucha de nuevo mis palabras hija…” Me instó

  “Dile a mi amado hijo que el libro está posado en su mano derecha. Son de cubiertas oscuras, pues el uso reiterado de tantas existencias han eliminado su color, pero que con el sabio trato que le ofrece va apareciendo el oro del que está hecho.

 Es un libro similar en valor al de la Biblia. Es su libro de poderes, cada cual halla el propio”.

  Miré las cubiertas y entre las palabras que podían leerse aparecía el sustantivo HIEROFANTE...

Y la Madre continuó… 

“ Con este saber cumple con tu naturaleza fundamental. No te lamentes por no saber lo que ya posees, eso es ego.

 Que no te lastime el arañazo de la rata, ni sucumbas a la compasión con apego. Lee las nobles verdades de tu conciencia  y vencerás a la naturaleza feroz de los engaños.

 Para reconocer a nuestros enemigos interiores que nos controlan como esclavos debes aprender a…  

                                            SABER SUFRIR

                                            SABER CALLAR

                                            SABER ABSTENERSE

                                            SABER MORIR

 

                                                            Todo en el momento adecuado”.

 

   Grabación nº 1852 y 1853 -2007  

   

Esta vivencia  puede ser divulgada por Amor a la Humanidad pero con la condición,  de hacer un uso correcto, y de no sacar beneficio económico  por ello.

Correo Electrónico yeshua9999@yahoo.es  

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En los ojos del joven,

arde la llama;

en los del viejo,

brilla la luz.

Víctor Hugo


                Antonio Murcia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Antonio Murcia

Si buscas a un amigo sin defectos... te quedas sin amigos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Antonio Murcia

Si algo te ha servido, no lo guardes para tí, intenta comunicarlo a los demás.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

"Ha nacido la noble y rica

emperatriz

Los maestros del arte la nombran hija suya

Ella se reproduce y tiene hijos innumerables, y son inmortales, puros y sin tacha.

Fui madre y seguí siendo doncella

Y en mi ser se cumplió que mi hijo sería mi padre

Como Dios lo ha enviado

La madre que me ha parido

Ha nacido de mi en esta tierra".

Rosarium philosoforum,1550

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                 Alba S.C.

Toda la magia elemental de los antiguos Hierofantes, chisporrotea abrasadoramente entre el Cáliz sagrado de las flores, y entre las entrañas mismas de los árboles augustos de la gran naturaleza. S.A.W